top of page
Buscar

No se puede soltar lo que todavía sigues tolerando

soltar

Muchas personas dicen que quieren soltar: relaciones, situaciones o patrones que ya no les hacen bien. Pero hay una verdad incómoda que pocas veces se mira de frente:

No se puede soltar lo que todavía sigues tolerando.

Tolerar no es amar

Nos enseñaron que amar es aguantar, que ser buena persona es adaptarse y que poner límites es egoísmo. Y no.

Tolerar lo que te drena no es amor; es desconexión contigo. Cada vez que toleras algo que va en contra de ti, sucede lo siguiente:

  • Tu energía se fragmenta.

  • Tu cuerpo se tensa.

  • Tu sistema nervioso entra en alerta.


No es que seas débil, es que estás cruzando tu propio límite interno.


El cuerpo nunca tolera en silencio

Puedes justificar con la mente o racionalizar con palabras bonitas, pero el cuerpo siempre habla. La tolerancia sostenida se manifiesta como:

  • Cansancio constante.

  • Irritabilidad y ansiedad leve.

  • Tensión física y carga emocional.

Recuerda: El cuerpo no castiga, informa.


¿Por qué seguimos tolerando?

En algún momento, tolerar fue una forma de protegerte para no perder, no decepcionar, no quedarte sola o evitar el conflicto.

El problema no es haberlo hecho en el pasado; el problema es seguir haciéndolo cuando ya no es necesario.


Soltar no es irse, es dejar de permitir

Aquí ocurre un cambio profundo de conciencia. Soltar no siempre significa cortar, huir o desaparecer. Muchas veces, soltar significa:

  1. Decir "no".

  2. Marcar un límite.

  3. Cambiar la forma.

  4. Elegirte sin justificarte.


Cuando dejas de tolerar, el soltar ocurre solo.


El límite como acto de coherencia

Un límite no es una barrera; es una señal de coherencia interna. Le dice a tu cuerpo: "Estoy a salvo, me respeto, me escucho".

Al poner límites:

  • El sistema nervioso se regula.

  • La energía se ordena.

  • La culpa empieza a disolverse.

La culpa aparece antes de la coherencia

Es normal que aparezca culpa al principio. No es señal de error, es señal de que estás rompiendo un patrón antiguo. Sostener el límite es, precisamente, lo que transforma ese patrón.


Conclusión: Cuando eliges no tolerar, te liberas

Cada tolerancia que sueltas libera energía, devuelve claridad y fortalece tu autoestima. No se trata de endurecerte, se trata de habitarte.

Elegirte no es egoísmo. Es coherencia.

Que no te lo cuenten… VÍVELO.

Fabiola Passariello Especialista en medicina vibracional/frecuencial Acompañante en gestión emocional

 
 
 

Comentarios


bottom of page