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Un antes y un después

Has tenido algún evento dramático en tu vida, donde sabes y sientes que hay un antes y un después, donde algo murió para renacer, donde sabes que la vida te ha cambiado, donde literalmente estuviste muy cerca de pasar a mejor vida, donde sabes que ya no será igual que antes. ¡Pues no estás solo/a, no eres la única/o, somos muchos!




Mi vida cambió cuando a mis 20 años de edad (en la plenitud de la vida), un sábado en la mañana camino a mi trabajo (aerolínea) voy tarde y para quedar bien llamo y le comento a mi supervisora, mejor dicho le miento que estoy accidentada en la calle 40 (nunca se me olvidará este número), que llegaría un poco tarde, su respuesta fue no hay problema, no te preocupes y llega sana.


Para mi sorpresa minutos después tengo el peor accidente de carro que te puedas imaginar. ¿Adivina dónde fue? En la calle 40 (El poder de la palabra). Fue tan fuerte que no recuerdo absolutamente nada. Después de la llamada que tuve con mi supervisora, es como si literalmente me apagaran el cerebro. Lo único que recuerdo fue una voz diciéndome en italiano, no te preocupes hija mía (ya les contaré de esto).


7 horas después me levanto como si nada y al ver que estoy en un lugar desconocido, en trauma center, donde está la gente que está en coma, pensando que tenía que llegar al trabajo, me comienzo a quitar todo y veo correr a más de 5 personas todas en batas blancas hacia mi, estas personas no querían que me moviera, para todo esto todavía no entiendo donde estoy y les digo: ¡Me tengo que ir a mi trabajo! ¿Dónde estoy?


Fue ahí donde me dieron la noticia. Estás en el Hospital, tuviste un accidente con un camión de cemento (o sea nada mas y nada menos que con un camión) fuiste aerotransportada hasta aquí y en el camino fuiste reportada muerta.

Fue entonces donde me quedé en shock, en ese momento sólo pensé en mi familia, los doctores me miraban extrañados muy sorprendidos, era el milagro del día.


Lo primero que hice fue preguntar por mis padres y me dijeron estaban afuera y les dije que necesitaba verlos ya ( fui muy determinante al decir esto que no pudieron decir que no) al ver las caras de mis padres, fue cuando la emoción invadió mi cuerpo y mi alma, sentí el dolor, no por mi sino por ellos.


Desde hoy mi vida cambió, cambió mi percepción, cambió mi manera de apreciar más el aquí y el ahora (sigo trabajando en eso) y me hice la gran pregunta: ¿Por qué y para qué? ¿Por qué no me fui? Hoy comienza mi gran despertar de Conciencia, donde también me pregunte: ¿Hay algo más?


Volviendo a la voz que escuche que es lo único que recuerdo me preguntaba, ¿quién es y por qué me habló en italiano? (10 años después me llegó la respuesta y la bendición de que fue un Ser de Luz muy mágico y único que fue muy querido aquí en la tierra, el Santo Padre Pío)

Tenía tantas preguntas, tantas emociones y empezó mi curiosidad.

Comencé a buscar información, tenía hambre de saber, de indagar, de explorar.


Asistir a charlas y eventos que tenían que ver con la espiritualidad, a buscar mentores, guías, coaches. Comencé a indagar en diferentes modalidades, como Kabbalah, Reiki, Hoponopono, Thetahealing, plantas medicinales, meditación, respiración, geometría sagrada, numerología, mandalas, la lista sigue y sigue, cada uno dejando una gran semilla en mi, en mi caminar y en mi proceso de transformación. Siendo complemento una de la otra, trabajando para un bien en común, en la mejor versión de mi persona para poder ponerla al servicio a la comunidad y la humanidad.



Fue cuando me di cuenta que esa búsqueda, era la búsqueda en mi, sí de mi esencia.


De mi conexión con la fuente

De mi dualidad

De mis miedos

De mis sueños

De mis inseguridades

De mis corazón

De mi pasión

De mi alma

De mi proceso

De mi misión

De mi propósito


Muchos tenemos que pasar por momentos extremos para poder tomar conciencia y empezar el mejor viaje de la vida que es el viaje hacia adentro, despertar y descubrir lo maravilloso que es el caminar y experimentar todo lo que somos, no desde el debo de, o tengo que, sino desde el Ser.


El camino no es fácil, pero vale cada minuto y segundo que estás en él, porque no es el camino sino en la persona en la que te vas convirtiendo, es en ese rediseño, esa transformación y sobre todo la evolución que vas experimentando y que vas observando en ti, en tus pensamientos, emociones, sentimientos y tus acciones.


Esto no lo puede hacer nadie por ti, esto es una decisión que tú eliges tomar, con responsabilidad y en el camino se presentarán los maestros, mentores, ángeles y la información que sea necesaria.


Cuando el alumno está listo, los maestros aparecen.


¡El cambio comienza en ti!


Tu fiel servidora

Amor y Luz

Fabiola Passriello.


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